Néstor Díaz de Villegas  – Piccola Antologia

Néstor Díaz de Villegas (Cumanayagua, Cuba, 1956). Poeta, editor y ensayista. Fue estudiante de arte, pasó por la cárcel en Cuba, y emigró en 1979 a los Estados Unidos. Ha publicado varios volúmenes de poesía, recogidos todos en Buscar la lengua (2015). Fue el fundador de Cubista Magazine (2004-2006). Su más reciente libro, De donde son los gusanos: Crónica de un regreso a Cuba luego de 37 años de exilio (2019), ha sido publicado por Vintage Español.  Reside en Los Ángeles, California.

 

Néstor Diaz de Villegas (Cumanayagua, Cuba, 1956). Poeta, editore, saggista. Studente d’arte, incarcerato a Cuba, emigrato nel 1979 negli Stati Uniti. Ha pubblicato diversi volumi di poesia, raccolti tutti in Buscar la lengua (2015). Fondatore di Cubista Magazine (2004 -. 2006). Il suo libro più recente, De donde son los gusanos: Crónica de un regreso a Cuba luego de 37 años de exilio (2019), è stato pubblicato da Vintage Español. Vive a Los Angeles, California.

 

El pico de aura

“Todo lo nuevo es malo”, lo dijo Buda
un pie en la cumbre helada
escarcha de styrofoam azucarado.
Un solo pie, un solo dedo gordo.

Plastilina cayendo en Filistina
pintada sobre el fondo y un tren
sobre raíles de oro y neones
de sapos saltarines y manos abiertas y cerradas.
Aviones ciegos, largos como lombrices del éter.

El ruido estereofónico que es al polvo
lo que el silencio a la muerte, o algo de eso.
Que es al polvo lo que la historia a un concierto
para clavicordio y moto. ¿Quién recuerda?

El polvo cae sobre las calvas.
El frío es falso como la luz eléctrica.
Es una nieve creada en Hollywood
con trizas de cometas que degeneraron
en negros atletas cósmicos.

El frío de gavetas donde se guarda el odio:
cadáver con un cigarro sobre la oreja.

En su barriga retumban caracoles y perniles
de ciervos, barbacoas y pedernales, cálculos
renales y mierda.

“Todo lo nuevo es malo” —malo en el sentido
de sintético. “Síntesis” es la mala palabra
y la flecha que apunta al falso cielo.

“Demasiadas letrinas. Hay que cortar cabezas.”
Lo dice Buda, inspirado en ecologistas de moda.
“Demasiadas letras escritas en la nada. Demasiadas
portadas. Demasiadas bajas que piden ser descontadas.
Demasiados descuentos y rebajas.”

En el pico del aura Buda se mece como
una hamaca birmana. No es él, sino
el aura la que habla. Tartamudea porque Buda
resbala, cuelga por un hilo de una nalga, la caca
que el miedo expresó como tela de araña.

Sus palabras son tramas, son trampas,
y la nieve de moscas cae en las calvas santas
de veinte mil monjes desnudos pintados en
botellas de salsa. Un gallo, una rana,
una charada: todo cuelga del pico de botella.

Como el aura vomita en la boca de sus polluelos,
así el Buda sopla en el pico de la botella.

Il becco del condor

“Tutto il nuovo è cattivo”, disse Buddha
un piede sulla gelida vetta
ghiacciata di polistirolo zuccherato.
Un solo piede, un solo pollice.

Plastilina cadendo in Filistina
dipinta sullo sfondo e un treno
su binari d’oro e fredde luci
di rospi saltellanti e mani aperte e chiuse.
Aerei ciechi, lunghi come eterei lombrichi.

Il rumore stereofonico che è per la polvere
ciò che il silenzio è per la morte, o qualcosa di simile.
Per la polvere ciò che per la storia è un concerto
per clavicembalo e moto. Chi si ricorda?

La polvere cade sopra le teste calve.
Il freddo è falso come la luce elettrica.
È una neve creata a Hollywood
con brandelli di comete trasformate
in neri atleti cosmici.

Il freddo dei cassetti dove si conserva l’odio:
cadavere con una sigaretta all’orecchio.

Nel suo ventre rimbombano lumache e prosciutti
di cervo, barbecue, calcoli
renali e merda.

“Tutto il nuovo è cattivo” – cattivo nel senso di
de sintetico. “Sintesi” è la brutta parola
e la freccia che mira al falso cielo.

“Troppe latrine. Bisogna tagliare teste.”
Lo dice Buddha, inspirato da ecologisti alla moda.
“Troppe lettere scritte nel niente. Troppe
copertine. Troppe perdite che chiedono d’essere scontate.
Troppi sconti e ribassi.”

Nel becco del condor Buddha oscilla come
un’amaca birmana. Non è lui, ma
il condor che parla. Balbetta perché Buddha
scivola, pende come un filo da una natica, la cacca
che la paura ha espresso come tela di ragno.

Le sue parole sono trame, sono trappole,
e la neve delle mosche cade sulle sante teste calve
di ventimila monaci nudi dipinti su
bottiglie di salsa. Un gallo, una rana,
una sciarada: tutto pende dal collo della bottiglia.

Come il condor vomita nella bocca dei suoi pulcini,
così il Buddha soffia nel collo della bottiglia.

 

Nota del traduttore

Traduco aura con il termine condor, per noi più consueto, ma il poeta allude all’aura tiñosa, grande uccello rapace che sorvola i cieli cubani.

 

Paradojas burguesas

Necesito despintar la corona de tus días,
rasparla con un cristal, un pedazo de vidrio,
arañar el plástico navideño y frío
hasta llegar al gris.

Necesito la bulla y la muerte y el escándalo
de este mundo de paradojas burguesas,
de cortesías burguesas, de alegrías y hamburguesas,
tan lejos de Hamburgo.

Necesito bombardear a Dresde desde el aire
de mi boca, escupir para arriba para que la
saliva caiga en el búnker de las buenas costumbres
de tumbas laborales en el valle de Palo Alto.

¡Cómo detesto la corona de tu desdemocracia!
Le he cogido asco a la representación, prefiero ser
abstracto, indiscreto, degenerado en cuestiones de arte,
totalitario en cuestiones de sentimiento.

Necesito arrancarte los grados de nácar, las perlas
de sabiduría, talar tus árboles navideños,
escupir al niño en su pesebre de hielo, hundirle
el hacha en el pecho hasta llegar al fuego.

Hasta llegar al nervio, a la materia gris de su invierno,
a su negro corazón de carnero. Arrancarlo vivo, como esas cajitas
que lloran al menor movimiento. ¡Llanto de muñeco!
Materia gris, falso corazón y movimiento: Hamburgo y kétchup.

Paradossi borghesi

Ho bisogno di stemperare la corona dei tuoi giorni,
raschiarla con un cristallo, un pezzo di vetro,
graffiare la plastica natalizia e fredda
fino a raggiungere il grigio.

Ho bisogno del rumore, della morte e dello scandalo
di questo mondo di paradossi borghesi,
di cortesie borghesi, di gioie e hamburger,
così lontani da Amburgo.

Ho bisogno di bombardare Dresda dall’aria
della mia bocca,  sputare in alto perché la
saliva cada nel bunker delle buone maniere
delle tombe del lavoro nella valle di Palo Alto.

Come detesto la corona della tua democrazia!
Mi disgusta la rappresentazione, preferisco essere
astratto, indiscreto, degenerato in materia d’arte,
totalitario in materia di sentimenti.

Ho bisogno di strapparti i gradi di madreperla, le perle
di saggezza, tagliare i tuoi alberi di Natale,
sputare al bambino nella sua gelida mangiatoia, affondagli
l’ascia nel petto fino a raggiungere il fuoco.

Fino a raggiungere il nervo, la materia grigia del suo inverno,
il suo nero cuore d’ariete. Strapparlo vivo, come quelle scatoline
che piangono al minimo movimento. Pianto di bambola!
Materia grigia, falso cuore e movimento: Amburgo e kétchup.

Poemas perdidos

Estaban en cajas que dejé en casa de alguien que padecía de sida.
No fue un sueño. Pero ahora parecían sueños en la distancia
infecunda. Fragmentos de un libreto que no llegó a estrenarse.
Los dejé en sus manos de uñas mordidas.
Sus ojos ardían con el fuego de crematorios. En el
horno cercano calentamos las pipas del opio de los pueblos.
Chupamos. Entre toses, le dije: “Quédate…” No completé la frase
“…con ellos hasta que yo vuelva”.

Regresé a los diez años. Un viejo pederasta abrió la puerta
calcinada por un incendio. Te vi, por encima de su hombro,
y vi los cráteres del sarcoma como
planetas rojos que velaran tu forma. Me miraste con odio.
Como el ciervo mira al crematorio. Nadie tiene derecho a asomarse
al lugar donde alguien arde. Arde en deseos de aspirar la ponzoña.
Todo se había cumplido. Aguardabas la muerte como el que espera
que pase una ventolera. El viejo en el umbral. Las paredes quemadas.
Los estantes, mansiones de tinieblas. El trono de Satán donde callabas.

Cubierto de úlceras, te asomaste a la puerta.
En calzoncillos, por detrás del hombro del viejo, para mirarme.
La botella de vodka en el puño, para arrojarme. Los poemas perdidos
se habían hecho carne.

Poesie perdute

Erano in scatole che ho lasciato nella casa di un malato di Aids.
Non è stato un sogno. Ma adesso sembrano sogni da una sterile lontananza. Frammenti di un libretto che non è mai riuscito a debuttare.
Le ho lasciate nelle sue mani con le unghie morsicate.
I suoi occhi bruciavano con il fuoco dei forni crematori.
Nella fornace vicina scaldavamo le pipe dell’oppio dei popoli.
Aspiravamo. Tra colpi di tosse, gli ho detto: “Resta …” Non ho finito la frase
“… con loro fino al mio ritorno”.

Sono tornato dopo dieci anni. Un vecchio pederasta ha aperto la porta
bruciata da un incendio. Ti ho visto, oltre le sue spalle,
e ho visto i crateri del sarcoma come
pianeti rossi che sorvegliavano la tua forma. Mi hai guardato con odio.
Come il cervo guarda il forno crematorio. Nessuno ha il diritto di sbirciare
nel luogo dove qualcuno brucia. Brucia dal desiderio di aspirare il veleno.
Tutto si era compiuto. Aspettavi la morte come uno che attende
che passi una tempesta. Il vecchio sulla soglia. Le pareti bruciate.
Le mensole, ville di tenebre. Il trono di Satana dove tacevi.

Coperto di piaghe, hai sbirciato fuori dalla porta.
In pantaloncini, dietro le spalle del vecchio, per guardarmi.
La bottiglia di vodka nel pugno, per lanciarmela. Le poesie perdute
erano diventate carne.

 

 

Sunny Isles

Jugábamos pesado en la cama. Las almohadas sucias, el edredón
manchado. La esperma de una vela ardía delante del
retrato de un hijo. Un auto largo y ancho, de otra época.
Una playa. El rumor de las olas entraba por la puerta y
los diálogos de una película de relajo que no mirábamos
pero que tampoco dejábamos de mirar. Un plato de habas
blancas de alguna despensa humeaba. Muslos de pollo
y los muslos de un negro contador afeitados, debajo de una bata
color menta. Había ajo en su aliento. Flores de cera en un búcaro
de vidrio. Exigías de estos hombres, y de otros recostados a
la lavadora de platos, fidelidad total. Vasos abandonados
sobre el tocadiscos, encima del vano. El oscuro placer de quienes
ocultan su fracaso en una coterie demasiado burlesca para
ser tomada en serio. Estos hombres de barrio que tú llamabas girlfriends.
Teatro mínimo y salida al balcón. Mareado por la brisa del aire
acondicionado, aspiré el aire puro. Toda esta inocencia sería
calcinada dentro de poco. Todo juego cobarde, expuesto. Abríamos
heridas en los otros con los puños, metíamos la mano en el hueco
buscando el fin del arte, la fruición suprema de una época sin estilo.
Cada cual llevaba escrita su condena en la gomina seca, en la raya
torcida de un pantalón. No hay signos habituales. No hay cuadros de
Bronzino que expresen la difteria, ni Verrocchios a la entrada de la nueva
pestilencia. La plaga es más sutil que cualquier mármol. El Vaticano
conmemora una variante antigua de nosotros. Pero se nos olvida.
Arrojé el cigarro a la calle desde el trigésimo piso. Cuando cayó
al asfalto, las yescas se arrastraron delante de los autos como
pidiendo perdón…

Sunny Isles (1)

Giocavamo pesante sul letto. I cuscini sporchi, la trapunta
macchiata. Lo sperma di una candela ardeva davanti al
ritratto di un figlio. Un’auto lunga e larga, di un’altra epoca.
Una spiaggia. Il rumore delle onde entrava dalla porta e
i dialoghi di una pellicola rilassante che non guardavamo
ma che non smettevamo di guardare. Un piatto di fagioli
bianchi fumava da qualche dispensa. Cosce di pollo
e le cosce di un nero contabile rasate, sotto una vestaglia
color menta. C’era dell’aglio nel suo alito. Fiori di cera in un vaso
di vetro. Pretendevi da questi uomini, e da altri appoggiati
alla lavastoviglie, fedeltà totale. Calici abbandonati
sul giradischi, sopra il niente. L’oscuro piacere di coloro
che nascondono il loro fallimento in una coterie (2) troppo burlesca per
essere presa sul serio. Questi uomini del rione che tu chiamavi girlfriends (3).
Teatro minimo e uscita sul balcone. Stordito dalla brezza dell’aria
condizionata, ho respirato aria pura. Tutta questa innocenza sarebbe stata
bruciata entro poco. Ogni gioco vile, in pericolo. Abbiamo aperto
ferite negli altri con i pugni, abbiamo messo le mani nella buca
cercando la fine dell’arte, la fruizione suprema di un’epoca senza stile.
Ognuno portava scritta la sua condanna nel gel secco, nella linea storta di un paio di pantaloni. Non ci sono segni abituali. Non ci sono quadri del Bronzino che esprimano la difterite, né del Verrocchio all’ingresso della nuova
pestilenza. La peste è più sottile di qualsiasi marmo. Il Vaticano
commemora una nostra variante antica. Ma ce ne dimentichiamo.
Ho gettato la sigaretta in strada dal trentesimo piano. Quando è caduta
sull’asfalto, l’esca strisciava davanti alle auto come per chiedere perdono …

 

Note del traduttore

(1) Sunny isles – in inglese nel testo originale – significa Isole soleggiate

(2) coterie – in francese nel testo – significa consorteria

(3) girlfriend – in inglese nel testo – significa fidanzate

 

Traduzione di Gordiano Lupi

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